Oficios y tradiciones: La siega

Granado el trigo con los primeros calores del final de la primavera y del verano, comenzaba la siega en los campos del sur de Europa y del Mediterráneo. En las zonas más continentales, la siega se extendía hasta entrado septiembre, pero en el sur y en las dos Castillas, la siega comenzaba en junio, más o menos tarde, dependiendo de cómo viniera el año. Podríamos decir que Los Pedroches siempre ha tenido distintas zonas bien diferenciadas en  cuanto al cultivo del cereal, que variaban en función de las características del suelo, del laboreo y de las formas de distribución de la tierra. Las mejores tierras para el cereal de la comarca siempre se han situado en el espacio occidental de la comarca, en los términos de Hinojosa y Belalcázar. Sin embargo, y según nos relatan autores como Casas Deza, los ruedos de la mayoría de las poblaciones, a fuerza de muchas labores, daban un rendimiento aceptable. En las zonas de dehesa se sembraba todos los años con la alternancia propia de barbechos y labrados y espacios que hoy son de monte, aparecen sembrados hasta que se produce el éxodo rural de los años 60 y 70. Estos espacios de sierra o serrezuela daban poco rendimiento pero los tiempos forzaron a los naturales de Los Pedroches a exprimir hasta la última hectárea de los territorios menos aptos para el extensivo cerealista. En la sierra, antes y después de la plantación del olivar, se alternaron distintos cultivos y cereal era uno de ellos en la media montaña y en las vegas de los ríos y arroyos, como atestiguan las eras que todavía existen en algunas cortijadas de Sierra Morena. Aquí se puede ver cómo han evolucionado los campos de cultivos en la comarca desde 1956 y apreciar la extensión de los secanos de antaño.

Las cuadrillas de segadores comenzaban muy temprano. Antes de que saliera el sol salían de los pueblos hacía los tajos. En los cortijos, estos grupos, que solían ser jornaleros contratados para la cosecha, dormían en establos y gañanías. El segador solía calzar alpargatas y vestir con telas bastas para protegerse del sol y de la dureza del trabajo en los tajos. Era imprescindible el pañuelo o el sombrero de paja para proteger la cabeza y el elemento clave de su trabajo era la hoz.

Hoces hay de muchos tipos, desde la guadaña hasta las más sencillas de mango pequeño y pequeños dientes en la parte curva. Imprescindibles eran también las cantaras de agua, pues es lógico imaginar la cantidad de agua que consumían los jornaleros en los campos. Además, estos sufridos trabajadores se protegían las manos con dedales, para proteger los dedos de los cortes del cereal y de la hoz.

La siega nos ha dejado una gran sabiduría en el refranero y un léxico muy interesante. Para consultarlo puedes entrar aquí . Aunque se refiere a zonas de Jaén y de Albacete, muchos términos fueron utilizados en Los Pedroches.

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Trilla en Pedroche. Nuestras Tradiciones. (Foto: Cope Pozoblanco)

 

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