Olivar de Sierra de Los Pedroches

Olivares de sierra en el término de Pozoblanco.

Uno de los paisajes más singulares de cuantos se pueden disfrutar en la comarca es el olivar de sierra. Su explotación siempre fue sumamente complicada pero el resultado de este apisaje es único, pues alterna zonas de monte y encinar con grandes extensiones de olivos que, en buena parte, son hoy ecológicos. Este olivar de imposibles pendientes en algunos casos surge como consecuencia de una expansión demográfica y de la necesidad de incrementar las zonas de cultivo en un espacio como Los Pedroches. A finales del siglo XVIII, poblaciones como Pozoblanco o Villanueva de Córdoba experimentan un incremento de habitantes. Este aumento y las políticas agrarias de la Ilustración, sobre todo en el reinado de Carlos III, suponen un incremento de las roturaciones de terrenos baldíos y de espacios montuosos para plantar frutales y especies productivas, como es el caso de la viña y del olivo. Un ejemplo de ello es la dehesa de la Concordia, cuyos límites se definían, a grandes rasgos, en lo que hoy es superficie poblada de olivos.

A partir del siglo XVIII comienza el desmonte, que se intensifica en el siglo XIX. Autores como Ramírez de las Casas Deza, en su Corografía de la provincia de Córdoba alude al hecho de los nuevos plantones y aa la extensión que están cobrando en 1840. Para 1869, muchas de estas extensiones se convierten en propiedad de quienes las habían labrado o las iban a labrar de la mano de la normativa de roturaciones arbitrarios.

Todo ello ha generado un producto de extrema calidad, como es el aceite, de características muy singulares, y una cultura de vida y tradiciones asociadas que cada vez son más tenidas en cuenta por la estrategia de desarrollo de Los Pedroches. La cultura del olivar asocia una forma de vida y un estilo de explotación de la tierra donde se conjuga no sólo el cultivo del olivo, también los recursos forestales como la caza o la apicultura y la ganadería, pues existe un movimiento trasterminante de ganados entre la sierra y la llanura de Los Pedroches. Cada año, miles de ovejas son dirigidas a este olivar para aprovechar pastos y mantener viva una simbiosis muy importante con el olivar.

Las zonas de olivar también ha servido para el desarrollo de un creciente negocio vinculado al turismo rural, y ya son varias las casas rurales que ofrecen ofertas vinculadas a este paisaje.

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