Agrosig, la posibilidad de medir en una estrategia

Establecer una estrategia de desarrollo supone poder medir resultados y, sobre todo, conocer a fondo el trabajo que se realiza en un determinado territorio. Agrosig es una iniciativa de Adroches que busca, precisamente, tener un conocimiento exhaustivo de la comarca, de su geografía, de su entorno. Con el Agrosig se puede medir áreas y distancias y realizar dibujos sobre el mapa trazando polígonos y líneas mostrando sus características espaciales. Se pueden además comparar capas y buscar parcelas y direcciones, todo de la forma más innovadora y útil para el usuario. Calcular rutas e importar ficheros son otras de las funciones de este Agrosig destinado exclusivamente al conocimiento y a la divulgación a fondo de Los Pedroches, algo que se une a las enormes posibilidades que da a los técnicos este sistema.

Cuenta con un amplio servicio de mapas y de un completo manual de utilización. En el catálogo del Agrosig, fundamental para la estrategia de desarrollo de Los Pedroches, se puede conocer la caracterización del territorio, su división administrativa, las entidades que lo componen, las industrias agroalimentarias y las infraestructuras rurales. Para más información, puede entrar directamente en la herramienta pinchando aquí.

Olivar de Sierra de Los Pedroches

Olivares de sierra en el término de Pozoblanco.

Uno de los paisajes más singulares de cuantos se pueden disfrutar en la comarca es el olivar de sierra. Su explotación siempre fue sumamente complicada pero el resultado de este apisaje es único, pues alterna zonas de monte y encinar con grandes extensiones de olivos que, en buena parte, son hoy ecológicos. Este olivar de imposibles pendientes en algunos casos surge como consecuencia de una expansión demográfica y de la necesidad de incrementar las zonas de cultivo en un espacio como Los Pedroches. A finales del siglo XVIII, poblaciones como Pozoblanco o Villanueva de Córdoba experimentan un incremento de habitantes. Este aumento y las políticas agrarias de la Ilustración, sobre todo en el reinado de Carlos III, suponen un incremento de las roturaciones de terrenos baldíos y de espacios montuosos para plantar frutales y especies productivas, como es el caso de la viña y del olivo. Un ejemplo de ello es la dehesa de la Concordia, cuyos límites se definían, a grandes rasgos, en lo que hoy es superficie poblada de olivos.

A partir del siglo XVIII comienza el desmonte, que se intensifica en el siglo XIX. Autores como Ramírez de las Casas Deza, en su Corografía de la provincia de Córdoba alude al hecho de los nuevos plantones y aa la extensión que están cobrando en 1840. Para 1869, muchas de estas extensiones se convierten en propiedad de quienes las habían labrado o las iban a labrar de la mano de la normativa de roturaciones arbitrarios.

Todo ello ha generado un producto de extrema calidad, como es el aceite, de características muy singulares, y una cultura de vida y tradiciones asociadas que cada vez son más tenidas en cuenta por la estrategia de desarrollo de Los Pedroches. La cultura del olivar asocia una forma de vida y un estilo de explotación de la tierra donde se conjuga no sólo el cultivo del olivo, también los recursos forestales como la caza o la apicultura y la ganadería, pues existe un movimiento trasterminante de ganados entre la sierra y la llanura de Los Pedroches. Cada año, miles de ovejas son dirigidas a este olivar para aprovechar pastos y mantener viva una simbiosis muy importante con el olivar.

Las zonas de olivar también ha servido para el desarrollo de un creciente negocio vinculado al turismo rural, y ya son varias las casas rurales que ofrecen ofertas vinculadas a este paisaje.

Las dehesa (IV). Dehesas y monte bajo.

La caza es una de las actividades más frecuentes en este tipo de dehesas. Un recurso importante en muchas explotaciones.

Muchas zonas de dehesa han sufrido evoluciones en su composición relativa de arbolado y arbustos en función de los tiempos. Los regímenes de explotación y la intensificación del laboreo de la tierra han ido cambiando. Así las cosas, si vemos ortofotografías del denominado vuelo americano, realizadas en 1956, apreciamos cómo hay espacios de Los Pedroches totalmente labrados y con escasas encinas. Esto ocurre en espacios como la denominada Serrezuela de los términos de Pozoblanco, Añora y Alcaracejos o en la Sierra de Santa Eufemia. Con el abandono del campo y con la intensificación ganadera muchos de estos territorios se abandonaron, surgiendo el monte bajo y el chaparral. En los últimos años, sin embargo, las directrices de la Política Agraria Común, la revalorización de estas fincas por distintos motivos y la mejora de accesos y regímenes de explotación han permitido que estos espacios se hayan adehesado, respetándose los pies de árbol y retirándose la jara, principal arbusto de estos espacios de monte nuevo.

Estos territorios suelen tener poca actitud agraria así es que se han dedicado fundamentalmente a la cría de ganado ovino y caprino en régimen extensivo. Además, muchos espacios han tenido un importante desarrollo como cotos de caza mayor gracias a la expansión del ciervo y del jabalí. Cuentan además con muchas posibilidades turísticas pues a sus virtudes paisajísticas unen un buen número de especies de interés. Estos territorios son el espacio natural del lince ibérico, que vive en zonas de dehesa y monte aclarado en el Parque Natural de Cardeña-Montoro. Ligar su presencia a la estrategia de la comarca también es un hecho fundamental. Además, la expansión de este animal gracias a los últimos programas es un hecho y ya se han realizado avistamientos de ejemplares en la zona sur de Los Pedroches.