Las dehesa (III). Las dehesas aclaradas.

Imagen de las viejas encinas de la Dehesa La Vera de Añora.

El sector central y occidental de Los Pedroches es un mosaico de paisajes. Espacios aislado de monte, llanuras desarboladas, pequeños olivares dispersos y, sobre todo, dehesas aclaradas o con baja densidad de arbolado. La llanura dio a estas tierras una importante aptitud cerealística y por ello las encinas fueron cayendo en los brazos de hierro del arado. Sin embargo muchas, las de mayo porte o las de aquellas propiedades con carácter más ganadero se salvaron. Hay dehesas aclaradas en los términos de Añora (Dehesa La Vera), El Viso, Santa Eufemia, Villanueva del Duque, Fuente La Lancha, Dos Torres, Villaralto, Belalcázar e Hinojosa del Duque. La falta de regeneración ha sido una constante en estas zonas, por ello es importante que se desarrollen acciones de densificación, para evitar que el progresivo decaimiento del arbolado convierta a estas dehesas en pseudoestepas. Estas dehesas aclaradas han estados destinadas tradicionalmente al ganado ovino. En muchos casos, sobre todo en las de la zona de Belalcázar, Hinojosa, norte del término de El Viso y Santa Eufemia, estas dehesas fueron durante siglos pastos de los ganados trashumantes que llegaban desde el centro y el norte de la Península a pasar el invierno. Hoy está práctica es casi inexistente. Sin embargo, esta tradición constituye un recurso muy importante para poner en valor ligado a la estrategia territorial de Los Pedroches.

La estrategia de estas dehesas pasa por el turismo de una forma muy especial, pues de un tiempo a esta parte la observación de aves se ha convertido en un recurso muy importante.  Y es que estos espacios abiertos dan cobertura a aves como las grullas, que en muchas zonas se han convertido ya en un elemento de atracción de visitantes de considerable interés. Aparte de las grullas, estas áreas suponen el espacio de campeo de rapaces tan interesantes y raras como el elanio azul, por lo que aparte de los recursos ganaderos hay que tener en cuenta sus tremendo potencial ambiental.

Ligar la producción de productos de calidad con estas especies, como ya hemos apuntado en otras ocasiones es de vital importancia para ofrecer una imagen sostenible y de respeto por el entorno en las producciones que se generan en espacios de importante valor como estos.

La dehesa (II). Dehesas de la zona nororiental.

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Ibéricos preparados para entrar en montanera.

Son las dehesas más productivas e importantes de la comarca de Los Pedroches y constituyen la imagen típica de dehesa de Los Pedroches que todos tenemos en la retina. Ocupan todo el sector que va desde Pozoblanco hasta Cardeña, ocupando parte de ambos términos municipales y los de Pedroche, Villanueva de Córdoba, Conquista, Torrecampo, Añora y El Guijo. El sector central de esta dehesa lo constituye lo que hasta el siglo XIX fue la gran propiedad comunal de la dehesa de La Jara. El régimen de explotación de este territorio constituyó en buena parte la razón de su buena conservación, pues las ordenanzas por las que se regían las Siete Villas, propietarias de este bien comunal (Pozoblanco, Torremilano, Pedroche, Villanueva de Córdoba, Torrecampo, Alcaracejos y Añora). Las producciones asociadas a este paisaje son fundamentalmente ganaderas, siendo la una de las grandes reservas de la producción de cerdos ibéricos de bellota de la Península. Cada año, entrado el otoño, miles de cerdos entran en la montanera para aprovechar la producción de bellota de unas dehesas que llegan a tener densidades de más de 60 árboles por hectárea en muchos casos.

La otra gran producción ganadera de estas dehesas es el vacuno de carne. La oveja, sin embargo, es menos frecuente. En estas dehesas convive ganado de razas autóctonas, como la retinta y algo de avileña, y las importadas como son la raza charolesa y la limusín. Son muy frecuentes no obstante las mandas de animales cruzados, que mezclan la rusticidad y adaptación al medio de las primeras como la producción y aptitud cárnica de los animales llegados de otros territorios.

Si una de las razones de la conservación de esta dehesa fue la gran propiedad comunal de la dehesa de La Jara, a ello hay que sumar que los territorios de la zona de Cardeña, por su lejanía y baja densidad de población, estuvieron durante siglos con importantes superficies de matorral, de ahí que esas dehesas tengan menos años y por tanto un mayor grado de conservación.

Desde hace 30 años, el abandono del campo ha propiciado además la extensión de las especies de caza mayor. Así, muchas de estas dehesas se han convertido en cotos de caza que están entre los más importantes de España. Es otro de los aprovechamientos estrella de estos espacios adehesados, que en sus rebordes norte y sur tienen importantes superficies de pinar y de monte mediterráneo que sirven de refugio a los cérvidos.

Así las producciones asociadas a estos espacios y que deben ser tenidas en cuenta son los derivados del cerdo ibérico, con el jamón ibérico de bellota como principal elemento diferenciador y los cárnicos en genera. No obstante estas dehesas han sido tradicionalmente fuente de recursos diversos como la apicultura, los productos del bosque como las setas, los espárragos o la leña. La caza es otro de los productos a destacar mediante la comercialización de monterías o cacerías de distinto tipo. La estrategia de la marca de Los Pedroches debe contar con todos estos aspectos de la dehesa para su exposición como algo integral.

La dehesa (I)

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Dehesa en Los Pedroches con ganado vacuno en régimen extensivo.

La dehesa es el emblema paisajístico de Los Pedroches. Una dehesa no es sino el resultado de la convivencia del hombre con el monte mediterráneo. La retirada del sustrato arbustivo y el respeto a las encinas, alconorques, quejigos y robles melojos supone que los árboles eleven su porte y el matorral desaparezca. Esto genera infinidad de recursos en sus sistema de explotación mixto: agrario, forestal y, sobre todo, ganadero. Agrario porque la dehesa se siembra en el espacio que deja el matorral. Aunque la feracidad de las tierras de dehesa no se puede comparar con aquellas exentas de arbolado en la mayoría de los casos, sí es importante considerar que no sólo hay dehesas cuya tierra es fértil, sino que además sus siembras han constituido una enorme despensa para las poblaciones. Con el paso de los años, determinadas prácticas han desaparecido y hoy las siembras de la dehesa apenas sirven como despensa del ganado, pero antaño en la dehesa se plantaba mucho trigo y legumbres, todo ello para consumo humano. La extensión de dehesa más importante se sitúa en el sector centro oriental de la comarca, aunque se están desmontando muchas zonas de monte  en espacios del sur de la comarca y del Valle del Guadalmez y Sierra de Santa Eufemia. Estos espacios ya fueron adehesados antaño e incluso zonas sin arbolado sometidas a constante laboreo, pero el abandono del campo a partir de los años 70 las dejó baldías y hoy vuelven a estar labradas gracias a la valoración creciente que está teniendo el paisaje adehesado. Así, nos permitimos realizar una catalogación de las dehesas de la comarca de Los Pedroches a partir de los criterios establecidos en el Libro Verde de la Dehesa, realizado por técnicos de distintas universidades andaluzas y extremeñas.

Medio ambiente, especies protegidas y calidad territorial.

linceUnir la presencia de especies protegidas con un determinado territorio es un reto que puede suponer un importante acicate para prestigiar producciones agrarias y ganaderas. Si hay algo por lo que se estima la presencia de determinadas poblaciones animales en un territorio concreto es por su carácter de indicador de biodiversidad y de calidad ambiental. No hay más que mencionar la presencia de lince, lobo, águila imperial o cualquier otra especie para saber que ese territorio está poco alterado y goza de unas condiciones ambientales óptimas. En Los Pedroches se da esa circunstancia y en la estrategia de desarrollo del territorio se ha incluido la posibilidad de que las empresas desarrollen acciones de Responsabilidad Social Corporativa y de respeto con el entorno como una de las acciones a tener en cuenta a la hora de promocionar y de elaborar sus productos. ¿Hay mejor posibilidad de marketing que producir jamones donde campa el lince ibérico? Es evidente que este tipo de poblaciones animales prestigian el territorio, de ahí la importancia de conservarlas y de trabajar por su expansión, para que se pueda cerrar el círculo de promoción y conservación en un mismo territorio. Si además con ello se vela por la calidad ambiental, se habrá andado casi todo el camino en la estrategia de desarrollo.